miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las palabras no se las lleva el viento, si las guardamos...

Usted pensará que me he vuelto loco....

Aprovechando que hoy es Año Nuevo.... (5.774), me entra esa nostalgia que me afloja el cuerpo y el espíritu. A menudo pienso que vivimos en diferentes mundos. Debe ser cuestión de velocidad, que no es otra cosa que el espacio partido por el tiempo. Pero quizás el término más ajustado sea el referido a la aceleración relativizada.

Mi abuela Esther me contó en una ocasión que existía un tal Boris Zamenoff que ejercía de médico en la antigua Rusia allá por 1.910. Además de ser médico rural, era una persona muy religiosa. Su principal admiración se cebaba en los párrafos de la Biblia que eran dedicados a la construcción de la torre de Babel.
Su obsesión era que el mundo nunca se iba a entender y que el lenguaje era algo así como el instrumento de la comunicación.
Como puede ver, gran parte de las premisas de la conocida Programación Neurolingüística ya estaba en el cerebelo de nuestro amigo doctor.
Su ciencia pugnaba con sus conceptos religiosos y aunque le costaba creer que Dios castigara a los hombres a no entenderse, se encerró en sótano de su casa durante todo un invierno hasta crear una lengua universal.
Siempre decía en perfecto ruso (por si acaso no le entendían): “¡Traedme el desayuno!”.
Si lo de Babel volviese a ocurrir, la construcción de la torre se concluiría ya que todos hablarían la misma lengua.
La llamó esperanto, como mezcla de esperanza y de no es para tanto.
En previsión de que se repitiera la historia pero en estas latitudes, mi abuela me enseñó hablar y entender el "Jaquetía", el cual no es el esperanto del Dr. Zamenoff, pero sí un invento sefardí para poder hablar en clave entre los forasteros sin que ellos se den cuenta de nada.
Le aseguro que si hubiese una Real Academia de la Lengua Jaquetía, mis dos abuelas tendrían un mullido sillón de honor en el salón de los eruditos con las letras A y B mayúsculas.
Bien... si me lo permite.... le voy a ir precisando algunas palabras de difícil pronunciación para ese paladar románico-latino que usted posee, pero que a pesar de ello, quiero compartir... para que no se las lleve el viento.

Jammar: Pensar, meditar.
Su significado se relaciona con la actividad de analizar, razonar, concluir, etc...
Mi padre jammó mucho cuando me operaron de apendicitis con 8 años y no tenía dinero para pagar la operación.
Ajmmar: Asno, burro, ¡animal!.
Parecida a la anterior, pero con un significado más bien contrario, por no decir opuesto. Se utiliza para retratar a una persona bestia, bruta, sin educación, torpe, etc... Como pueden ver, la diferencia es mínima.
Mi madre utilizaba esta palabra cuando alguno de sus hijos cometía una barbaridad.
Endiamantado: Bello, lustroso.
Dícese de la mujer a punto de desposarse (endiamantada).
También se utiliza para generar una expresión cínica con respecto a su significado original.
Cuando nos referimos a una persona muy fea, grotesca o extremadamente “hortera”, también se dice que “está endiamantada”, pero con ojillos mentirosillos.
Se utiliza mucho cuando se define a una cuñada.
Chamento: Lentitud, parsimonia.
Se dice de las personas que son lentas, adormiladas y pasivas.
Mi querido tío León era verdaderamente chamento. Cuando venía a casa de visita, todos madrugábamos para entrar al baño antes que él.
Maayuf: Glotón que normalmente se mancha la camisa al comer pastel de chocolate.
Se dice de las personas que se “mueren” por la comida, principalmente dulce.
Se utiliza de vez en cuando al estilo de “la avaricia rompe el saco”.
Maaifín: Glotón algo más fino, con un matiz gorrón.
En este caso, la comida es de otro, este maayuf tiene algo de estilo y suele ser de “guante blanco”.
Massal: Suerte.
Siempre aparece acompañada por otras palabras. “Se te caiga el massal y nunca se te arse”.
Significa que se te caiga (la pierdas) la suerte y nunca se te levante (la encuentres). Cuidadín!!
Preta: Negra.
Dícese de las mujeres negras como el tizón, muy abundantes en el interior de Marruecos.
Desgraciadamente también es utilizada esta palabra como un insulto. Lo siento!
Preta negra: Negra muy oscura. Insulto superlativo.
Se utiliza cuando “Preta” no es suficiente insulto.
Arsar: Levantar, coger para luego elevar.
Muy utilizado para despertar de la siesta a los más dormilones. ¡Arsa!
Escodíar: Repartir equitativamente la comida.
Habilidad de las abuelas sefardíes para repartir la comida.
Como entre mis primos las visitas eran por sorpresa, resultaba bastante habitual que la comida fuese repartida equitativamente ya que el ultramarinos había cerrado sus puertas.
Es algo así como el milagro de sacar doce platos abundantes de un puchero para cuatro.
Luego hablan del milagro de los peces. Estamos bien....
Piserí: Establecimiento ultramarinos que vendía de casi todo.
Se refería al típico establecimiento de barrio que disponía de bebidas, fruta, fiambre, esparadrapos, atún, tomate frito, fideos, pasta, mercuriocrom, aspirinas, etc...
En fin, de todo lo necesario y en 16 metros cuadrados.
Sussi: Apellido marroquí.
Dícese de la piserí cuyo propietario abre a todas horas.
En la calle de enfrente de mi casa en Casablanca, el propietario se llamaba de apellido Sussi y así se quedó.
Jamés: Comida no apta para los judíos.
La carne de cerdo es jamés, al igual que el rape, las gambas y otras lindezas culinarias.
Baruj: Bendito, bendecido.
Dícese como prefijo de los rabinos y santos conocidos.
Telefá: No apto para el consumo.
Dícese cuando el rabino quiere elegir un res acorde con la sanidad establecida por la normativa Kosher y no sale ni una buena. “salió telefá” es una frase nefasta. No comemos filete de ternera en una semana.
Dafina: Cocido de patata, garbanzos y carne de ternera.
La comida de los Sábados en Primavera, Otoño e Invierno.
En Verano es sustituida por la ensaladilla rusa por aquello de ser solidario con los askenazis. Cuando hay telefá, se suele hacer con pollo y no es lo mismo. Ni el sabor, ni el color.
Leshiado: Potaje de garbanzos.
Cena propia de las noches de Invierno. Fantástica para sudar la gota gorda.
Orissa: Trigo con cordero y sudanía.
Mi tía Moly la hacía muy bien. Siempre a repetir.
Se trata de un plato escaso en periodicidad y completo en cuanto lo tienes delante. No hay que perder la ocasión de probarlo, ya que no sabrás nunca cuando repetirás la experiencia.
Mejerma: Pañuelo que se pone en la cabeza. Sin más.
Sonajha: Pandereta. Pues eso.... para fiestas y alegrías! Yululuuluu....
Wajlás: Lío, follón.
Dícese cuando uno había contado una mentira y se le iba de las manos. “Menudo wajlás”.
Eiua: Ché, ¡Toma ya!.
Expresión onomatopéyica que suele salir cuando algo se cae o está apunto de caerse.
Pishpiwo: Persona enclenque, de extrema delgadez, pequeña para su edad.
En Murcia, se les conoce como “meninos”. El padre de Mari Pepa era pishpiwo al estilo fascista de los años 60.
Remar: Ser pesado, pedir repetidamente las cosas.
Lejos de ser la acción de progresar sobre el agua al mover esas palas llamadas remos apoyándolos en el líquido elemento con la intención de desplazarla y así, desplazarse, es la acción de reclamar hasta incluso llorar para llamar la atención sobre algo o sobre alguien.
La verdad, no conviene remar aunque el dicho comente que “el que no rema, no mama”.
Remón: El que pide hasta la saciedad. Llorón.
Sustantivo superlativo del verbo remar.
Sudanía: Pimiento picante seco.
Mi padre lo preparaba cuidadosamente con la mística del buen vino hasta alcanzar un grado de eshuado perfecto como condimento.
Eshuar: Quemar. Pasarse con el picante.
“Se eshuó, pero bien” significa que se quemó o que se fue con su merecido.
Jashmear: Dejar en ridículo, ridiculizar o desmentir lo dicho por alguien en su presencia.
Ghiba:  Al contrario de lo que parece, dícese de una persona extremadamente elegante. Dicha elegancia se supone de procedencia natural y viene acompañada por una mirada clara, un tez serena y unos andares de dandy. Vamos, un pincel!
Meshnnuna: Persona que se enfada y discute por nada. Suele hablar siempre “peleando”.
Fshush: Mimado, meloso, etc...
Dícese de un niño tiene Fshush cuando está muy mimado, permitiéndose hacer todo lo que le viene en gana ante la admiración de sus padres.
Mendar: Rezar. Orar.
Auilí: ¡Me cago en la ....!
Cuando mi madre dice esta palabra es que algo muy malo ha sucedido. También se utiliza esta exclamación cuando está muy enfadada y a punto de un cruce de cables. En esta última situación, viene acompañada por golpes (autistas) en los muslos con las palmas de las manos. Cuando se golpea la cara con las mismas palmas de las manos, algo muy gordo se está fraguando. Se ha perdido el control y cualquier cosa puede ocurrir. Una desgracia posiblemente. Mi ubicación, bajo la mesa "Singer".
Jalotitas: Cosquillitas. Este compró huevo, este lo coció, este lo sirvió y.... este se lo comió!
Saddik: Santo. No nos referimos a Simón Templar, sino a los santos venerados por las personas más religiosas.

Ahora entenderá por que trabajo solo...

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